
He estado repasando las mejoras mentales y estoy bastante satisfecha de haber avanzado en el proceso.
Por ejemplo, he adquirido consciencia de parar de rumiar los golpes malos dentro del juego.
Sin embargo, repasando uno de los jamás del poder de la autosugestión consciente me he dado cuenta que he vuelto a mis andadas y al terminar una partida, solo cuento lo que no me ha gustado de mi juego. Soy demasiado intransigente conmigo y no me perdono los errores.
Es factible adquirir pequeños hábitos que me cambien, aunque sea un poco, mi forma de ser tan exigente. Me comprometo a,
Contar algo bueno de lo que hecho en la partida
En mi vida, recuerdo a menudo esta frase «Si al hablar no has de agradar, te será mejor callar» (Walt Disney).
¿Y por qué yo no me callo o encuentro ese dialogo, que sin ser pretencioso me de autoestima? He comprobado con amigas que dicen frases como «estoy pateando fatal», » no estoy pegando bien al drive o no lo levanto» y he visto como lo hacen mal sólo por qué la mente ejecuta lo que escucha.
Dos herramientas para encauzarme
Estoy satisfecha de poner en las tarjetas físicas el enfoque positivo (al terminar la puntuación de cada hoyo, escribir algún golpe que he hecho para recordar). Quizás sería bueno, al terminar las partidas ver la tarjeta, independientemente del resultado, y revivir esos momentos.
También el diario mental me ayuda a aclararme. Si debo de trabajar la técnica o la mente y como debería de hacerlo. Además tengo añadido el golpe del día para acumular los mejores.
Para tu mente en bucle
Esto me va a costar mucho. Quizás debería de hacer lo mismo que hago en las partidas cuando lo reconozco. Ya lo he contado algunas veces, «me muerdo el labio» de esa forma me hago daño tanto físicamente como mentalmente.
Después de la acción física de morderme, voy a rememorar el golpe del día. Y ante la insistencia del elefante desbocado, mi jinete (Mago More) vuelve a reconducirme recordando lo bueno.
Los triunfos no son sólo adornos
Me fijo mucho en las personas que tienen autoestima y confianza. Suelen narrar sus éxitos pasados.
A veces, ganando incluso un torneo o el ranking del CNG (ayer) me siento insatisfecha y mi cabeza no para de dar vueltas a que pasó para no hacer mejor resultado. Me baja la confianza rápidamente y pienso en el síndrome de la impostora 😉
Quizás cuando estoy en casa, los malos días, simplemente debería de releer las placas de los trofeos y los éxitos obtenidos, cada año en el apartado del final de los cursos escolares.
Simplemente golf
Cuando llego quejándome a entrenar de nuevo, tengo un amigo que me suele decir me «Esto es simplemente golf» .
Nunca me lo termino de creer y pienso que siempre puedo hacer algo más. Pero es cierto, que este deporte es así. No todo lo puedes controlar, debes de aceptar los días malos y estar agradecido, simplemente por tener la suerte de jugar al golf.
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