
El año pasado tuve una crisis con el híbrido que me hizo reflexionar mucho sobre mi swing. En estos momentos, tengo días malos y veo que padezco el mismo mal que me llevó a jugar de una forma pésima.
Para evitar meterme en la espiral del año pasado, voy a reescribir mi propia historia para que se fije en la memoria.
Lo primero que pensé en su día, fue que debería de trabajar la parte mental, ya que en la cancha era «una pro» y en el campo, tanto con el drive y los híbridos, me sentía bloqueada, y una desconfianza total.
Tras quitar importancia a los torneos y jugar sin presión, tampoco encontraba la fórmula. Decidí explorar mi cuerpo sin más. Y cómo otras veces, le eche toda la culpa a la parte inferior de mi cuerpo que no me sostenía el swing o que se paraliza buscando asegurar el impacto.
En otras crísis, siempre me centré en ejercicios del cambio de peso o en partir de una flexión exagerada, rotar y extender. Sin embargo el gran error no iba por ahí.
Llegué al convencimiento de que había perdido forma física y tenía que regresar al gym. No disponía de meses suficientes para lograrlo.
En un pésimo día de torneo, recordé que los movimientos de esquí me activaban las caderas y las piernas. Y entonces, EUREKA! di unos cuantos golpes que para mi han sido los mejores casi de mi trayectoria en el golf.
Ni que decir tiene que a partir de ahí, sobre todo en la primera parte de los recorridos, no lo olvidaba y al caminar o en tiempos muertos movía las caderas (simulando al profe anterior con la goma), preparándome para el siguiente golpe.
Siempre le agradeceré a David Pastor cuando nos mostró los puntos de todo buen golfista, donde el primer punto debería para mi ser el principal en estos momentos y tratar de conseguir mover bien la cadera derecha en el backswing.
Me gustaría de aquí hasta finalizar el curso escolar, tratar de ser ordenada y sin meterme en técnica (no es el objetivo para este año), desde varios entornos trabajar en la movilidad.
Desde casa, delante de un espejo, haré los movimientos correctos con los consejos de Clases de Golf de Valencia,
Cuando caliente, incorporar el ejercicio de la gran María Castillo,
Desde la cancha de prácticas, para sentir de una forma correcta el movimiento, haré caso al coach siguiente.
Y cuando tire bolas con el híbrido, habrá un pensamiento consciente en la subida hacia la cadera derecha, sintiendo que la he movido detrás.
De los mensajes que me grabo de voz (muy recomendable para todos cuando encontráis formulas que os solucionan problemas), hay dos que también me favorecen para rotar la cadera derecha, por qué ya tiene algo del camino hecho 😉
- En el stance, partir de una posición donde las caderas estén alineadas correctamente o ligeramente hacia la derecha.
- En el drive intentar jugar al draw.
Y como la mente es muy olvidadiza; en las partidas, al igual que siempre escribo en la tarjeta física el enfoque positivo (un acierto en cada hoyo), voy a obligarme a poner una E (de esquí) cuando mueva las caderas recordando que ahí, tengo la solución al principal problema de los bloqueos en mi swing con el híbrido.
Posiblemente, seguiré escribiendo este curso escolar, muchas más veces sobre el mismo tema, para focalizar el progreso donde más lo necesito 😉
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