

¡Eureka, he encontrado la sensación para un buen backswing!. La imagen lo ilustra muy bien; Imagino una luz que sale de mi torso y que cuando completo la carga, se encuentra deslumbrando al que viene de frente al objetivo.
Llevo muchos años intentando automatizar las maderas. Cuando parece que encuentro la clave, en unos días pierdo la sensación y ya estoy otra vez perdida.
El trabajo hecho consiguiendo amaestrando el brazo derecho sin tensión y ver los dos nudillos de la mano izquierda en la L, me ha ha facilitado el camino correcto para el backswing.
Pero cuando me pongo a la bola el único pensamiento es que gire la luz del tronco para deslumbrar.
De las tareas que abordé en Golf en Casa hubo un ejercicio propuesto por Nacho Garrido con un palo y un vaso de agua, que va encaminado al mismo propósito.
Otra forma de lograr la subida la tenemos con el vídeo siguiente,
Silvia antes de las rondas de prácticas calentaba la parte de arriba imitando al profe y a partir de este mes también seré de la misma escuela 😉
Después de todo el preámbulo, la idea original es de Jorge.
Os recomiendo que lo probéis. En mi caso, pensar en la carga desde el brazo izquierdo o en la rotación externa del hombro derecho, no me han ido del todo bien, por qué me faltaba giro y las piernas no trabajaban lo suficiente.
En la cancha, una y otra vez a decir ¡Eureka! y que con el tiempo, las maderas automatizadas.
A practicar, practicar y practicar 😉
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