
Cuando llevaba un tiempo en clases y jugando alguna partida de golf, me di cuenta de que no tenía ni idea en qué consistía el swing y por tanto, era incapaz de reconducirme cuando no daba a la bolita.
Me propuse aprender técnica con «un mes una mejora en el swing» y cuál fue mi sorpresa, que al fijar el foco de atención y compromiso en lo escrito, mejoraba y aprendía deprisa. De hecho, sólo en el primer curso (2010-2011), bajé el hándicap de 22,3 a 16,5 y desde entonces he seguido con los cursos escolares y los compromisos del año.
Después de pasarlo regular en unos cuantos torneos, empecé a dar importancia a la mente(en el 2013 escribo el primer post) y adquirí herramientas con libros de psicología deportiva que me ayudaban a traducir a números el trabajo mental.
He trabajado en adquirir rutinas y una temporada, con libreta en mano, anotaba todos los detalles del Golf Inteligente.
A veces, sólo se ha quedado en buenos propósitos, como cuando traté de quitar ansiedad desde la cancha o ser mi mejor versión jugando al golf.
Y otras, al practicar los «Los cuatro acuerdos«, gestiono mejor a compañeros de partida menos agradables y las relaciones, en general.
Siempre han sido útiles las mejoras mentales, pero son incompletas y hay camino para que se queden incorporadas en mi juego.
Al leer el libro super detallado, El Entrenamiento Mental en Golf, del el psicólogo deportivo, Francisco González, se me ha ocurrido poner en práctica de una forma más ordenada con un hábito repetido durante 66 días , una mejora mental.
Y no descarto, para reforzar y encauzar mejor el aprendizaje, pedirle alguna sesión online con el fin de llegar al objetivo de…
Jugar con total libertad
Quiero empezar con una declaración de intenciones, para todo el proceso de crecimiento mental para el golf.
Dejar que mi cuerpo realice el swing sin restricciones (sin pensar en técnica) para sentirme libre y nada más con la idea de llevar la bola al objetivo.
Este ideal es del gurú, Brian Sparks, que basaba sus enseñanzas en seis principios básicos para obtener un buen swing (en los que estoy totalmente de acuerdo y explicaré próximamente).
Siempre he querido adquirir una buena técnica pero ha llegado el momento, de confiar en ella sin juzgarla, tanto si me va bien como si me va mal, en las partidas.
El tratar de controlar la técnica en el juego me lleva a parálisis e impide que los movimientos fluyan libremente.
Por otra parte, cuando abandono el presente, aparecen traumas, mi propia personalidad impulsiva, pensamientos negativos, etc, reconducirme en un tiempo breve (el espacio que hay entre golpe y golpe) me cuesta.
No se trata de cambiar mi forma de ser por completo, ya que sería un camino muy largo a recorrer (romper creencias, experiencias, educación, familia de la que procedo, etc), sino. más bien una buena modulación que relativice sus efectos.
La declaración de intenciones es el principio para saber cuál es el faro que me llevará al buen puerto 😉
Jugar con total libertad es una actitud voluntaria que es posible adquirir a través del conocimiento y la práctica (Francisco González)
Sin más, doy por inaugurada la sección, un mes una mejora en la mente, donde voy desglosar y comprometerme con las herramientas para aprender a jugar con libertad.
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