
La importancia del juego corto en el golf es incuestionable. Se puede ser un pegador largo y estropearlo alrededor de green.
He invertido la afirmación y desde hace tiempo me pregunto,
¿Cómo aprovechar la maestría del approach para el juego largo?
En este curso escolar, me he propuesto poner la base de un swing fácil que sea duradero para mi futuro.
Ya reflexioné lo que me aporta al swing, el fijarme en el putt. Ahora toca dar una vuelta de tuerca y seguir construyendo mi swing con haber mejorado el approach.
Se me ocurre que la mejor manera de transferir el conocimiento es empezar entrenando el golpe dominado y seguir aumentando de hierro siempre con los mismos principios.
Estoy trabajando con el siguiente ejercicio,
donde tengo que chequear los siguientes puntos en el stance,
- Flexión de la rodilla izquierda y peso un poco en la izquierda.
- La mano izquierda por delante.
- El centro de los hombros por delante de la línea dibujada en el suelo.
Y ahora me centro en el movimiento,
- Gira con el tronco y lleva los brazos rectos.
- Piensa en el golpe de approach donde no subes el palo conscientemente.
- Vuelve con la parte de abajo, extendiendo desde las piernas hasta desgirar metiendo el culo y sacando la tripa.
Me dispongo a entrenar de un modo eficaz y para ello, elijo un wedge (56º o 52º) y trato de que los golpes empiecen con un chip, avancen hacia el approach y termino con un golpe queriendo la máxima distancia.
Voy cambiando de palo hasta llegar al hierro 6 (el máximo que llevo en la bolsa) y me grabo el golpe,
De aquí extraigo una enseñanza, que con palos largos, al tener apoyarme en la rodilla izquierda, no me desplazo tanto en el backswing.
Por otro lado, me olvido de los brazos y giro, lo que me ha quitado el overswing de un plumazo 😉


Y lo mejor que siento, es la vuelta que al tener la flexión de la rodilla, esta me ayuda a impulsar el swing con las piernas.
Aunque existe diferencia en la forma de impactar a la bola con los hierros a las maderas, me gustaría enlazar esta misma idea, con una sugerencia de un un chipeador excelente que entrenaba las maderas apoyándose en los golpes cortos.
El me indicó el siguiente ejercicio,
Elige una madera de tu bolsa, y ponte un objetivo de no más de 20 metros, trata de llevar la bola allí con poco movimiento. Vete añadiendo los metros que necesites, sin descontrolar el golpe, hasta llegar a tu máximo potencial.
Con esta idea he conseguido un toque de bola limpio y reproducirlo una y otra vez aunque aumente el swing.
Las acciones repetidas crean hábitos para obtener lo que queremos,
Yo lo tengo claro lo que quiero:
«Un juego largo sencillo, con distancia y que pueda repetirlo mas automático».
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