
En el periodo estival en la playa, me tomo el golf con mucho relax y aunque trato de jugar bien, disminuyo bastante la intensidad del modo competición.
En Islantilla, entreno en el campo en la dosis diaria de nueve hoyos. Disfruto y valoro cada partida por tener amigos y colegas, en un sitio estupendo, con la misma afición.

Este verano, he sentido mi golf muy sólido. He sabido corregirme en la misma partida cuando algún lance del juego, me abandonaba. Y ha habido golpes con los hierros que me dan impulso para seguir el invierno entrenando con la misma idea.
En definitiva, sabía lo que tenía que hacer y eso me da mucha confianza. Siempre, intento ver cuáles son los elementos flojos para seguir insistiendo. Ya os los mostraré en las declaraciones de intenciones para el siguiente curso escolar.
Me han quedado muchas ganas de volver al año que viene a dos campazos de Portugal, Quinta da Ría y Quinta da Cima. Los campos comparten el mismo restort y la casa club.
En verano, se organizan torneos con diferentes modalidades (Stableford, Fourball, por equipos, etc) que te ofrecen buggy y compartir partidas, a un precio realmente bueno.
El primer torneo, stableford, en Quinta da Ría, jugué muy bien. No sé si fue por disfrutar tanto del entorno, del clima, de la compañía o por qué el campo me pareció asequible, llegaba a muchos hoyos en regulación.


El resultado del día muy satisfactorio para Pepe y para mi 😉 Conseguí el driver más largo y me quedé quinta de todos los jugadores con 38 puntos stableford.

En Quinta da Cima jugué dos veces y en el campeonato por equipos, repetí el driver más largo 😉 Esta claro que el detalle es lo que cuenta ;). A continuación, con el premio del recuerdo de una figurita de cerámica.

Quinta Da Cima es un campo exigente. Largo y con unos greenes para deleite de los profesionales (con muchas caídas que no se ven y duros para frenar las bolas).
Tuvimos la suerte de compartir una de las partidas con un hándicap muy bajo, que nos maravilló con su swing super tranquilo.

Ya iré poniendo fotos a lo largo del año de este bellísimo campo y cómo curiosidad esta cortadora de césped sin piloto.
También he jugado en campos de la provincia de Huelva. Siempre trato de regresar al menos una vez al Rompido Sur (mi favorito).

Y también hicimos una escapada a Torre Nueva y de paso no me quise perder conocer un campo super fácil, Los Moriscos.


En definitiva, ha sido un verano golfístico estupendo, disfrutando de la compañía, del buen clima, sin lesiones y con un nivel de juego más que aceptable. ¡Qué más se puede pedir!
Doy por finalizado el verano y ahora toca la declaración de intenciones para el nuevo curso y a seguir mejorando 😉
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